Republic Of Opportunities

Toni Puig_

en el camino del desarrollo, que es muy largo, ustedes están corriendo.

La ciudad de Toni Puig, por la que ha trabajado durante 32 años, se encuentra a orillas del mar Mediterráneo. A través de un equipo de equipos, como él los llama, logró develar la belleza de una metrópoli que durante mucho tiempo estuvo relegada, pero hoy es considerada una de las más vanguardistas, cosmopolitas y modernas de toda Europa: Barcelona. Es por eso que cuando le pregunto cómo se siente al estar en una ciudad en medio de las montañas -Quito-, dice que es como estar un poco en el cielo.

Hoy Toni viaja por el mundo compartiendo la experiencia de la repotenciación de su ciudad. Afirma que le gusta la política, pero “no a la antigua usanza” sino concebida como un servicio para la gente, colaborando con ellos para construir una mejor ciudad. Su lucha inició en los setenta a través de la revista Ajoblanco, cuando, como él afirma, eran muy maleducados, pero luchaban en época de la dictadura de Franco por los derechos de los ciudadanos, por reclamar a los políticos que trabajen por la gente y no por ellos y por crear una sociedad a favor del medio ambiente y de la diversidad.

En ese entonces parecía una locura hablar de esos temas, pero cuarenta años después, el mundo les dio la razón. Durante su estancia en Quito, nos cuenta que la carrera hacia el desarrollo es largo, pero a su juicio el Ecuador avanza a una gran velocidad. NOW

 

 ¿Esta es su primera visita a Quito?

Es la tercera. La primera no recuerdo por qué fue, pero sé que era el año en el que estaban terminando la restauración de la iglesia de La Compañía. La segunda vine con motivo de la cumbre europea que se celebró aquí de comunicadores políticos, y di una conferencia al final de la cumbre en este espacio maravilloso que tienen ustedes, que es como una casa de cristal… El Itchimbía debe ser… Exacto.  Maravilloso, pero hacía mucho frío. De todas formas, cuando empezó la conferencia, anochecía y empezó a encenderse todo Quito y parecía que estábamos en el cielo, hablando de comunicación, política, del futuro. En esa ocasión pude ver también la Iglesia de la Compañía terminada. Me fascina realmente, es la iglesia barroca más interesante de América Latina.

¿Cuál es la función de crear una marca para un país?

Yo pienso diferente de la mayoría de personas, asesores, profesores que piensan en marca país. Los respeto a todos, pero mi visión es distinta. Yo pienso que la marca país debe estar dirigida a los ciudadanos, para implicarlos en el desarrollo del país, porque éste sale adelante cuando todos los ciudadanos colaboramos mutuamente. Después, o al mismo tiempo, la marca país debe situar al país dentro de su región. La marca país para el Ecuador debe ser una marca para posicionar el país en la primera categoría de los países de Latinoamérica. Ha de situar los productos interesantes del país para competir en el mercado global y más importante, para atraer talento, y después turistas. La marca país es como un acordeón, es bastante compleja.

¿Cómo levantar una marca país que eleve el autoestima de sus habitantes?

Ustedes tienen una marca país que a mí me gusta, es buena, pero creo que dentro de dos años la tienen que cambiar. La marca “Ecuador, ama la vida” es buena, gráficamente muy buena, pero no es suficiente, porque la marca país empieza por la autoestima de los ciudadanos. Creo que en estos momentos Ecuador tiene más fuerza. Básicamente para mí debe ser un país que tiene muchas oportunidades, para quienes están aquí, para quienes lo visitan, para quienes desean desarrollar su talento. Se genera un país con mayores oportunidades por haber mejorado su calidad de vida –lo que es un tema clave, y ustedes lo están logrando con fuerza en los últimos tiempos-.

¿Cuál es su visión del Ecuador en el presente?

Yo creo que Ecuador debería estar entre los primeros países de Latinoamérica. Sé que no es fácil, hay países con mucho más tamaño, pero en los últimos años, Ecuador ha hecho una política social, de  infraestructura, ya hay un equipo de gobierno que cree que el país debe recuperarse para los ciudadanos, para que se genere una igualdad, para que a partir de esa igualdad se genere creatividad y más emprendimiento.

¿Cómo lograr un desarrollo de igualdad, manteniendo el respeto a la diversidad?

Primero, calidad de servicios básicos para todos los ciudadanos y todos los pueblos. La igualdad se logra no porque tengamos empresas mejores –y eso que soy partidario de la empresa ¿eh?- sino porque tengamos servicios públicos buenos, de educación, de sanidad, de cultura, de vivienda, de transporte, en todos los pueblos, en todos los barrios, y después, buenas comunicaciones, pues estamos en el siglo XXI. Y a partir de aquí viene todo lo demás. Las oportunidades económicas, de medianas empresas que hagan muy buenos productos.

¿Usted ve entonces en el Ecuador de ahora un potencial para desarrollarse?

Claro que sí. Ustedes, lo digo con mucho cariño, estaban muy retrasados. Han tenido unos presidentes que han trabajado muy poco por el país. Quizás han trabajado mucho por ellos mismos, o por su partido, pero no por el país, por los servicios públicos, por la sanidad, para mejorar la productividad, las carreteras. Ahora, en este camino del desarrollo que es largo, ustedes están corriendo.

¿Qué aspectos en el Ecuador están bien encaminados?

Yo creo mucho en las ciudades, y cuando digo ciudades, quiero también decir pueblos. Entonces creo que ustedes han avanzado mucho como gobierno, ahora es el momento de las ciudades. Ustedes tienen que tener siete ciudades o diez, que tengan mucha calidad de vida y que lideren el futuro del país. Esta red de ciudades tiene que ser exponente, de bandera. Y una de las ciudades que debe liderar este movimiento, debe ser Quito. Quito debe liderar esta red y además debe estar en la red de ciudades de Latinoamérica. A mí me encantaría que Quito se convierta en la capital cultural de Latinoamérica. Y tiene muchas posibilidades, porque esta capital es el corazón de Ecuador, el símbolo del diálogo norte-sur a nivel regional.

Ya estamos hartos de lo que nos ha dictado el norte, ya quisiéramos que los del sur también habláramos. Decidamos cómo queremos vivir, un mundo para los ciudadanos, no para los grandes financieros, en el que las diferencias son una ventaja y no una desventaja. ROE